Tremendas y pesimistas las predicciones del tiempo en Soraga-Los Alpes, pues nada de lo previsto ocurrió sino todo lo contrario, buen tiempo y buenas gentes, la climatología nos permitió hacer, con algunos cambios, todo lo que nos habíamos propuesto.
Aterrizamos en Milán y fuimos hasta Trento en primer lugar, donde comimos en la
Birreria Pedavena, una antigua fábrica de cerveza y a la vez restaurante con los amigos de Juanmi, Giorgio y familia.
Después de comer hicimos un recorrido por la ciudad acompañados por Ricardo y Giorgio y familia y, entre otras cosas, visitamos la Plaza del Duomo y el
Duomo (la Catedral).
El jueves, bocata en mano, subimos al
Passo Pordoi, famoso rompe-piernas de los del Giro, hasta los 2.240m de altura, donde hubo sus más y sus menos en todos los sentidos...
Después de dar unas vueltas con las "furgos" logramos llegar a un lugar "parecido" al merendero que estábamos buscando para de comernos el bocata.
El siguiente destino era
Ortisei; pero no pudimos llegar porque la carretera estaba cortada por las avalanchas que había recibido y tuvimos que desandar con resignación lo andado por la misma ruta sinuosa que habíamos traído.
Ya en el hotel, Misa para quien quiso y mesa para todos.
Al día siguiente, y tras reponer fuerzas con nuestra mortadela de cada día, nos dirigimos acompañados por Ricardo hacia San Pellegrino para hacer una
ruta a pie desde el Lago de la Poza hasta el refugio Fucciade a tres kilómetros del aparcamiento, el camino estaba completamente nevado y a pesar de lo costoso que era el caminar por aquellas rampas y pendientes nevadas, llegamos al refugio donde, unos al sol y otros a la sombra, nos comimos el bocata, nos lo habíamos ganado.
Habíamos comido muy pronto, a las 12:30h, y nos fuimos hasta Ortisei (El pueblo al que no pudimos llegar por las avalanchas) en busca de los gnomos perdidos y tampoco los encontramos, antes de llegar tuvimos la oportunidad de parar en una zona próxima al Paso de Sella desde donde pudimos observar la grandiosidad de
Las Tres Cimas de Lavaredo y
Los Dolomitas.
El 4º día, el sábado, nos llevaron a un escultor de la madera,
Zulian Renato, que había cerca del hotel, pero el único gnomo que había no estaba en venta, pertenecía a una jardinera que había en la puerta.
Después nos pusimos en marcha hacia el Lago Fedaia, casi llegando paramos para hacernos una foto y
admirar el paisaje que se nos ofrecía, para desde allí subir a
La Marmolada en un tele-cestas hasta los 2.626 m donde estaba el refugio, el día esplendido sin nubes y las vistas un regalo de Dios.
Después de esa maravillosa experiencia fuimos a visitar
Merano, dimos un
paseo por la ciudad y visitamos la Catedral de San Nicolás en la plaza del Duomo. La gente remojándose en el río...
...y las flores de color ESPAÑOL.
Para terminar el día, después de la cena con los amigos italianos algunas de las chicas nos obsequiaron con las sevillanas "Algo se muere en el alma cuando un amigo se va"
Domingo 5º y último día, nos reunimos con Riicardo en Verona donde reside y hacemos la visita a la ciudad, había mercado en la
Plaza Bra, junto al
anfiteatro Arena.
Foto "finish", esta si tiene un poco de "magia"...
y a Milán para regresar a Madrid.