Esta vez en san Pedro de las Herrerías en Zamora.
Antes del campamento, el viernes estuvimos viendo el pueblo de Villardeciervos y el sábado visitamos la ciudad medieval de Bragança (donde Luciano reconoció a "Pelayo"), el lago y la ciudad de Sanabria.
El domingo visita al campamento. En la puerta el jefe nos advirtió de que habían pasado una noche gloriosa entre carreras al baño y papel higiénico, en fin que habría algún calzoncillo "irrecuperable" por cusas desconocidas (total en 18 años no había pasado nada...), al día siguiente casi todos recuperados, después besos y abrazos, representación, misa, comida, cambio de ropa (alguna no merecía la pena ya), siesta, piscina y despedida.
Camino a Fermoselle (siguiente parada) a La Posada de Doña Urraca, excelente y recomendable hotel rural, todo un lujo en detalles y atención por parte de su dueña Isabel.
El lunes visitamos la casa del parque de los Arribes en Fermoselle y después con unos bocatas, y a pesar de que nos advirtieron de las altísimas temperaturas que tendríamos abajo, bajamos a comer al embarcadero de Corporario (Aldeadávila), el calor era insoportable, más de 40ºC y una humedad de pantano, total solo fueron tres horas hasta la salida del barco con el que recorrimos una hora y media más bajo el tórrido calor de aquel cañón de los Arribes. Acabamos todos desinflados. Aquí el grupo se dividió y Luciano y Victor y sus respectivas volvieron a Madrid.
El Martes, paseo por Fermoselle donde gracias a la destreza de Rafa que buscando a un tal Neftalí, o algo parecido, que tenía las llaves de una bodega, encontró a otra persona que se ofreció tras pensárselo un momento a mostrarnos una bodega sin terminar, excavada bajo las casas en la misma roca, el pueblo tiene 1.500 habitantes y más de 1.700 bodegas bajo sus casas. y visita a Miranda do Douro en Portugal donde quedó reflejado el cansancio del día anterior, ya que algunos no pudieron resistir echar una cabezada al frescor de la catedral.
El miércoles Rafa y Virtu salieron temprano hacia Madrid, el resto salimos hacía Zamora pero antes pasamos por Campillo para contemplar San Pedro de la Nave, una iglesia de finales del siglo VII, una de las últimas del arte visigodo terminada poco antes de la invasión musulmana. Originariamente tuvo su emplazamiento a orillas del río Esla, pero, al construirse el embalse de Ricobayo, hubiera quedado sumergida en sus aguas, por lo que, a iniciativa del arqueólogo español Manuel Gómez-Moreno, se decidió su traslado piedra a piedra a la actual ubicación entre los años 1930 y 1932.
Ya en Zamora recorrimos la ciudad vieja, la Catedral, el Castillo, el Parador, y después el barrio de "Los Lobos" para picotear algo antes de ir a dormir.
El jueves de camino a Madrid visitamos el centro de Toro y su Colegiata, aquí compramos queso zamorano y seguimos hacía Tordesillas donde comimos a la sombra del pórtico de la Plaza Mayor que data del siglo XVII
Fragmento de vídeo en La Colegiata de Toro
Pincha aquí para ver todas las fotos